HISTORIA
Y APRENDIZAJE DE LA LECTURA
Hace mucho
tiempo, cuando el hombre aún no contaba con un código escrito, para plasmar sus
ideas sobre algo material, que no fuera solamente la memoria de los hombres,
surgió en algunos pueblos la idea y la necesidad de crear un alfabeto, el cual
tuviera las propiedades para representar con símbolos los sonidos que podían
emitir los ciudadanos, y así poder
conservar como legados las historias, mitos y reglas que se producían, así se
crearon en distintos lugares del planeta como Grecia o Wadi El-Hol (Egipto) y
otros más, diferentes tipos de escritura como la cuneiforme y la ugarítica, y
así, simultáneamente, de estas mismas raíces provino la lectura, la cual fue
creada por cerebros intelectuales de nuestros antepasados, los cuales se
involucran con lo experimental que estableció y creo conexiones entre
estructuras visibles.
El cerebro
del ser humano ha sido capaz de aceptar y poner en practica la evolución que ha
tenido la lectura y por lo tanto es importante que acepte y le de paso a la
comprensión e interpretación de esta,
nuestro cerebro tiene la habilidad de hacer varias cosas a la vez, como
comunicarse mientras va teniendo conexiones cerebrales que ayudan al
surgimiento intelectual de otras formas de comunicación; la lectura en su
proceso cambia la manera de pensar del ser humano a medida que va evolucionando
este aumenta su capacidad de intelectualismo.
En este libro
encontramos tres áreas de conocimiento que nos ayudan a aclarar los pensamientos
que tenemos acerca del origen, el desarrollo, y la formación de la lectura y su
aprendizaje como tal; el origen del ciclo vital de la evolución y del
desarrollo de los humanos a medida que aprendemos con el paso del tiempo a
mejorar nuestras falencias lectoras y las consecuencias que tenemos cuando no
somos capaces de leer. Es importante resaltar que todos los cerebros tienen
diferentes maneras de recibir e interpretar la información, algunos con mucha más
razón, como las personas que sufren de dislexia, por eso es necesaria la forma
de enseñanza para cada individuo.
Cada vez que
adquirimos habilidades tenemos más conexiones entre la estructura y el circuito
que son establecidos a los procesos cerebrales básicos y que hayan podido tener
o que hayan tenido una existencia prolongada en su evolución de aprendizaje y
de ser humano como alguno de sus sentidos como la visión y el habla de manera
que el ser humano mientras esta en su proceso de aprendizaje va creando la
manera de llegar al mundo teniendo la habilidad de cambiar o mejorar las cosas
naturales.
Cuando
aprendemos a leer nuestro cerebro se abre a muchas cosas tanto psicológicas
como intelectuales, así como el desarrollo del cerebro lector a traído
dimensiones evolutivas como la intelectual personal y biológica que casi nunca
son descritas juntas, pero haciéndolo se pueden extraer de allí más fuentes de
aprendizaje fundamentales.
Así como los
famosos novelistas tenían diferentes formas de pensar en cuanto al aprendizaje
de la lectura, la capacidad de las realidades que planteaban estas personas
transformaban la vida desarrollada y organizada que tenían los lectores sin
necesidad de cambiar su comodidad a la hora de leer; los científicos decidieron
hacer estudios utilizando el largo axón central de un calamar para obtener
información y conocer como las neuronas pueden activarse y comunicarse y como
se relacionan entre ellas cuando algo sale mal; algunos pensamientos de
novelistas como el Santuario de Proust y los estudios del calamar de los
científicos se complementan de cierta manera a la hora de comprender los
diferentes procesos de aprendizaje de la lectura.
Proust hace
énfasis en su fragmento a la pasión que se siente al leer un libro que de
verdad te guste y sientes interés y atracción por él, lo que se logra con estas
aceptaciones de un texto que sea de suma importancia para la persona tiene por
consecuencia recordarlo siempre y las experiencias que tenía mientras lo leía.
Pero el
proceso de lectura no depende de una preprogramación genética, como el habla o
la visión, por lo tanto debe aprenderse utilizando los senderos necesarios y apoyándose
en los sentidos; las capacidades que se pueden obtener por ejemplo a través de
la visión tienen sus consecuencias en el habla, la lectura y la escritura pues
el cerebro por medio de esta te permite organizar las imágenes y
desarrollarlas. Según Proust y Monet la lectura hay que experimentarla
íntimamente para poder entenderla y aplicarla y así recibir, procesar y
comprender la información.
El aprendizaje
de nuestra especie duro casi dos mil años tratando de conseguir el avance
cognitivo necesario para aprender a leer, ahora los niños deben aprender lo
mismo pero en dos mil días, por lo cual, por medio de todas estas herramientas
que el ser humano a creado, el hombre tiene más tiempo para pensar, ya que la
posibilidad y capacidad de expresarse y comprenderse por medio de símbolos lo
posibilita.
Así al nacer
un nuevo ser humano, es necesario y muy importante leerle libros, en especial
por la noche, pues ellos asocian esto con el sentimiento de ser queridos, lo
cual proporciona mejores cimientos para este proceso, además, porque despierta
sentimientos en los niños que ayudan a “combatir” con su egocentrismo y hace
que conozcan la importancia de colocarse en el lugar de los demás “empatía”.
También es muy importante la comprensión de las imágenes y que vayan
adquiriendo la capacidad de atención hasta descubrir que las cosas tienen
nombre. Cuando el niño aprende a reconocer y nombrar objetos comienza a
comprender que cada letra del alfabeto transmite información y que sus rasgos
no varían.
En este
proceso de aprendizaje los niños poseen el denominado genio lingüístico, entre
los dos a cinco años, es decir, aprenden de dos a cuatro palabras diariamente lo
cual es algo que enriquecerá su vocabulario y ayudara en la guerra contra la
pobreza léxica (el niño tiene poca o ninguna experiencia de alfabetización, lo
cual afecta su comprensión lectora y el desarrollo lingüístico). Al igual que
la pobreza léxica, otro factor que afecta este proceso son las infecciones de
oído ya que los niños tardan más en incorporar nuevas palabras a su vocabulario.
Algo muy
importante, es que los niños deben entender que los libros tienen un lenguaje
propio, un lenguaje literario que no usamos en nuestra cotidianidad lo cual,
nos permite identificar que clase de cuento es. Otra cosa que enriquece el
desarrollo del lenguaje en los niños, es aprender el uso de palabras
teniendo en cuenta el contexto en que se
encuentren; él irá estimulando su capacidad para utilizar construcciones
sintácticas sofisticadas y frases largas.
Biológicamente,
la edad adecuada para que el niño comience a leer es entre los 5 y los 7 años;
en este proceso es importante la capacidad de oír, para lo cual es muy factible
la escritura y escucha de poesía. Para tomar conciencia de los sonidos, además
de escribir, la rima es una gran ayuda.
En el niño es
importante incorporar principios lingüísticos básicos: que cada letra tienen un
nombre y un sonido que lo representa, al igual que cada sonido se representa
mediante letras. Una costosa inversión cognitiva en los niños es aprender dos o
más idiomas; primero, el enriquecimiento del lenguaje en el hogar proporciona
bases lingüísticas y cognitivas para todo aprendizaje; segundo, se inculcan
nuevos fonemas durante este proceso; y tercero, entre más temprano sean
bilingües mejor para el desarrollo oral y escrito
Al final
Marian Wolf nos da a conocer diferentes causas por las cuales el proceso de
lectura se dificulta, y nos expone un caso muy particular en un niño de nueve
años de edad, el cual posee cierto problema para leer la letra de las canciones
que cantaba: Luke.
Él era un
talentoso integrante de la Ópera Infantil de Boston y sus maestros aseguraban
que habían hecho bien su trabajo a la hora de enseñarle a leer y por eso no
recomendaron al niño para la investigación. Sin embargo, después de una serie
de pruebas, las investigaciones revelaron la lentitud que poseía luke a la hora
de nombrar una letra y leer una palabra. “Nunca había estudiado un niño que
tardara tanto”, decía la investigadora Kathleen Biddle.
Después de
innumerables esfuerzos en el programa de intervención, Luke aprendió a leer con
fluidez para ir al paso de sus arias. Luke sufría dislexia. Pero no cabe duda
de lo difícil que puede ser el pasar de la precisión a la fluidez.
Wolf también
expone una problemática que azota a Norteamérica, sin embargo es totalmente
asociable a nuestro contexto: la mediocridad del sistema escolar. Dice que
entre el treinta y el cuarenta por ciento de los niños de cuarto grado no
llegan a ser lectores fluidos ni a entender lo que leen y estas cifras son
relacionadas directamente con las expectativas del sistema educativo que
propone que en los primeros tres años, el niño aprende a leer, y del cuarto en
adelante, el niño lee para aprender.
La totalidad
de la responsabilidad no cae sobre el sistema educativo, pues hay diversos
factores que permiten que esto ocurra. Uno de ellos y quizá el más
significativo, va relacionado con la pobreza, pues en muchos de casos, un
entorno pobre cohíbe al niño de crecer entre libros, una enseñanza adecuada y
un vocabulario extenso.
Cuando la
escritora deja a un lado la historia de Luke, nos adentra en otra etapa que es
recurrente en la niñez. Ella dice: “… la lectura aparentemente fluida puede
engañar a los profesores y a los padres y llevarlos a pensar que un niño
entiende todo lo que está leyendo” pues pone en tela de juicio el completo
entendimiento de diversos usos de la palabra como la ironía o la metáfora, y en
esta etapa se busca llegar al nivel de comprensión del lenguaje figurativo, a
lo que ella llama: “Leer entre líneas” es decir, comprender el texto más allá
de las palabras.
Lo ideal para
esos lectores que están ascendiendo en la capacidad de comprensión de textos,
es la literatura fantástica. Como la misma autora lo dice en el texto: “Los
mundos de la Tierra Media, Narnia y Hogwards son un terreno fértil para
desarrollar los dotes de la metáfora, la deducción y la analogía, porque nada
es nunca lo que parece en esos lugares” Lo que sucede en dichos es que la
comprensión aumenta de manera significativa pues aprender a sacar conclusiones
de acciones que has pasado o están por pasar. Leen entre líneas.
Otro de los
pasos importantes que propone Wolf es el de un cerebro sensible y fluido. En
esta etapa, habla de la relación que el lector mantiene con lo que lee; es una
relación basada en la capacidad para sentir cualquier cosa producida por el
texto: placer, amor, asco, tristeza, horror, alegría, euforia, etcétera. Esta
capacidad es atribuida, según David Rose a la región límbica del cerebro.
A diferencia
del esfuerzo que hace el cerebro para leer en los niños, un lector de
comprensión fluida no requiere tanto esfuerzo, pues las regiones especializadas
han aprendido a representar la importante información visual, fonológica y
semántica y a recuperar dicha información a gran velocidad. El cerebro fluido
aprende está compuesto de experiencia metafórica, deductiva, analógica y
afectiva que integra con cada milisegundo ganado.
Por último,
la autora habla de quien llama “El lector experto” que no es más que una mezcla
de experiencia y sabiduría capaz de encontrar diferentes cosas cada vez que lee
un texto y sin importar las veces que lo haya leído, siempre va a hallar cosas
nuevas en él.
Como lo
explica Wolf en el texto: “A medida que maduramos, aportamos al texto no solo
toda la experiencia cognitiva descrita en la cronología de las palabras, sino
también toda la experiencia vital, nuestros amores, pérdidas, alegrías,
tristezas, éxitos y fracasos”, no solo lo que leemos aportará a ser unos
lectores expertos, sino también lo que hicimos, hacemos o dejamos de hacer.
En su texto,
intenta terminar con lo que Hemingway no paraba de buscar, “Una verdadera
frase” y para terminar este fragmento del texto – desde nuestro punto de vista
– hay una apropiada de la misma Marian Wolf: “Leer cambia nuestra vida, y
nuestra vida cambia la lectura”.