viernes, 13 de julio de 2012

HISTORIA Y APRENDIZAJE DE LA LECTURA


HISTORIA Y APRENDIZAJE  DE LA LECTURA
Hace mucho tiempo, cuando el hombre aún no contaba con un código escrito, para plasmar sus ideas sobre algo material, que no fuera solamente la memoria de los hombres, surgió en algunos pueblos la idea y la necesidad de crear un alfabeto, el cual tuviera las propiedades para representar con símbolos los sonidos que podían emitir los ciudadanos,  y así poder conservar como legados las historias, mitos y reglas que se producían, así se crearon en distintos lugares del planeta como Grecia o Wadi El-Hol (Egipto) y otros más, diferentes tipos de escritura como la cuneiforme y la ugarítica, y así, simultáneamente, de estas mismas raíces provino la lectura, la cual fue creada por cerebros intelectuales de nuestros antepasados, los cuales se involucran con lo experimental que estableció y creo conexiones entre estructuras visibles.
El cerebro del ser humano ha sido capaz de aceptar y poner en practica la evolución que ha tenido la lectura y por lo tanto es importante que acepte y le de paso a la comprensión e  interpretación de esta, nuestro cerebro tiene la habilidad de hacer varias cosas a la vez, como comunicarse mientras va teniendo conexiones cerebrales que ayudan al surgimiento intelectual de otras formas de comunicación; la lectura en su proceso cambia la manera de pensar del ser humano a medida que va evolucionando este aumenta su capacidad de intelectualismo.
En este libro encontramos tres áreas de conocimiento que nos ayudan a aclarar los pensamientos que tenemos acerca del origen, el desarrollo, y la formación de la lectura y su aprendizaje como tal; el origen del ciclo vital de la evolución y del desarrollo de los humanos a medida que aprendemos con el paso del tiempo a mejorar nuestras falencias lectoras y las consecuencias que tenemos cuando no somos capaces de leer. Es importante resaltar que todos los cerebros tienen diferentes maneras de recibir e interpretar la información, algunos con mucha más razón, como las personas que sufren de dislexia, por eso es necesaria la forma de enseñanza para cada individuo.
Cada vez que adquirimos habilidades tenemos más conexiones entre la estructura y el circuito que son establecidos a los procesos cerebrales básicos y que hayan podido tener o que hayan tenido una existencia prolongada en su evolución de aprendizaje y de ser humano como alguno de sus sentidos como la visión y el habla de manera que el ser humano mientras esta en su proceso de aprendizaje va creando la manera de llegar al mundo teniendo la habilidad de cambiar o mejorar las cosas naturales.
Cuando aprendemos a leer nuestro cerebro se abre a muchas cosas tanto psicológicas como intelectuales, así como el desarrollo del cerebro lector a traído dimensiones evolutivas como la intelectual personal y biológica que casi nunca son descritas juntas, pero haciéndolo se pueden extraer de allí más fuentes de aprendizaje fundamentales.
Así como los famosos novelistas tenían diferentes formas de pensar en cuanto al aprendizaje de la lectura, la capacidad de las realidades que planteaban estas personas transformaban la vida desarrollada y organizada que tenían los lectores sin necesidad de cambiar su comodidad a la hora de leer; los científicos decidieron hacer estudios utilizando el largo axón central de un calamar para obtener información y conocer como las neuronas pueden activarse y comunicarse y como se relacionan entre ellas cuando algo sale mal; algunos pensamientos de novelistas como el Santuario de Proust y los estudios del calamar de los científicos se complementan de cierta manera a la hora de comprender los diferentes procesos de aprendizaje de la lectura.
Proust hace énfasis en su fragmento a la pasión que se siente al leer un libro que de verdad te guste y sientes interés y atracción por él, lo que se logra con estas aceptaciones de un texto que sea de suma importancia para la persona tiene por consecuencia recordarlo siempre y las experiencias que tenía mientras lo leía.
Pero el proceso de lectura no depende de una preprogramación genética, como el habla o la visión, por lo tanto debe aprenderse utilizando los senderos necesarios y apoyándose en los sentidos; las capacidades que se pueden obtener por ejemplo a través de la visión tienen sus consecuencias en el habla, la lectura y la escritura pues el cerebro por medio de esta te permite organizar las imágenes y desarrollarlas. Según Proust y Monet la lectura hay que experimentarla íntimamente para poder entenderla y aplicarla y así recibir, procesar y comprender la información.
El aprendizaje de nuestra especie duro casi dos mil años tratando de conseguir el avance cognitivo necesario para aprender a leer, ahora los niños deben aprender lo mismo pero en dos mil días, por lo cual, por medio de todas estas herramientas que el ser humano a creado, el hombre tiene más tiempo para pensar, ya que la posibilidad y capacidad de expresarse y comprenderse por medio de símbolos lo posibilita.
Así al nacer un nuevo ser humano, es necesario y muy importante leerle libros, en especial por la noche, pues ellos asocian esto con el sentimiento de ser queridos, lo cual proporciona mejores cimientos para este proceso, además, porque despierta sentimientos en los niños que ayudan a “combatir” con su egocentrismo y hace que conozcan la importancia de colocarse en el lugar de los demás “empatía”. También es muy importante la comprensión de las imágenes y que vayan adquiriendo la capacidad de atención hasta descubrir que las cosas tienen nombre. Cuando el niño aprende a reconocer y nombrar objetos comienza a comprender que cada letra del alfabeto transmite información y que sus rasgos no varían.
En este proceso de aprendizaje los niños poseen el denominado genio lingüístico, entre los dos a cinco años, es decir, aprenden de dos a cuatro palabras diariamente lo cual es algo que enriquecerá su vocabulario y ayudara en la guerra contra la pobreza léxica (el niño tiene poca o ninguna experiencia de alfabetización, lo cual afecta su comprensión lectora y el desarrollo lingüístico). Al igual que la pobreza léxica, otro factor que afecta este proceso son las infecciones de oído ya que los niños tardan más en incorporar nuevas palabras a su vocabulario.
Algo muy importante, es que los niños deben entender que los libros tienen un lenguaje propio, un lenguaje literario que no usamos en nuestra cotidianidad lo cual, nos permite identificar que clase de cuento es. Otra cosa que enriquece el desarrollo del lenguaje en los niños, es aprender el uso de palabras teniendo  en cuenta el contexto en que se encuentren; él irá estimulando su capacidad para utilizar construcciones sintácticas sofisticadas y frases largas.
Biológicamente, la edad adecuada para que el niño comience a leer es entre los 5 y los 7 años; en este proceso es importante la capacidad de oír, para lo cual es muy factible la escritura y escucha de poesía. Para tomar conciencia de los sonidos, además de escribir,  la rima es una gran ayuda.
En el niño es importante incorporar principios lingüísticos básicos: que cada letra tienen un nombre y un sonido que lo representa, al igual que cada sonido se representa mediante letras. Una costosa inversión cognitiva en los niños es aprender dos o más idiomas; primero, el enriquecimiento del lenguaje en el hogar proporciona bases lingüísticas y cognitivas para todo aprendizaje; segundo, se inculcan nuevos fonemas durante este proceso; y tercero, entre más temprano sean bilingües mejor para el desarrollo oral y escrito
Al final Marian Wolf nos da a conocer diferentes causas por las cuales el proceso de lectura se dificulta, y nos expone un caso muy particular en un niño de nueve años de edad, el cual posee cierto problema para leer la letra de las canciones que cantaba: Luke.
Él era un talentoso integrante de la Ópera Infantil de Boston y sus maestros aseguraban que habían hecho bien su trabajo a la hora de enseñarle a leer y por eso no recomendaron al niño para la investigación. Sin embargo, después de una serie de pruebas, las investigaciones revelaron la lentitud que poseía luke a la hora de nombrar una letra y leer una palabra. “Nunca había estudiado un niño que tardara tanto”, decía la investigadora Kathleen Biddle.
Después de innumerables esfuerzos en el programa de intervención, Luke aprendió a leer con fluidez para ir al paso de sus arias. Luke sufría dislexia. Pero no cabe duda de lo difícil que puede ser el pasar de la precisión a la fluidez.
Wolf también expone una problemática que azota a Norteamérica, sin embargo es totalmente asociable a nuestro contexto: la mediocridad del sistema escolar. Dice que entre el treinta y el cuarenta por ciento de los niños de cuarto grado no llegan a ser lectores fluidos ni a entender lo que leen y estas cifras son relacionadas directamente con las expectativas del sistema educativo que propone que en los primeros tres años, el niño aprende a leer, y del cuarto en adelante, el niño lee para aprender.
La totalidad de la responsabilidad no cae sobre el sistema educativo, pues hay diversos factores que permiten que esto ocurra. Uno de ellos y quizá el más significativo, va relacionado con la pobreza, pues en muchos de casos, un entorno pobre cohíbe al niño de crecer entre libros, una enseñanza adecuada y un vocabulario extenso.
Cuando la escritora deja a un lado la historia de Luke, nos adentra en otra etapa que es recurrente en la niñez. Ella dice: “… la lectura aparentemente fluida puede engañar a los profesores y a los padres y llevarlos a pensar que un niño entiende todo lo que está leyendo” pues pone en tela de juicio el completo entendimiento de diversos usos de la palabra como la ironía o la metáfora, y en esta etapa se busca llegar al nivel de comprensión del lenguaje figurativo, a lo que ella llama: “Leer entre líneas” es decir, comprender el texto más allá de las palabras.
Lo ideal para esos lectores que están ascendiendo en la capacidad de comprensión de textos, es la literatura fantástica. Como la misma autora lo dice en el texto: “Los mundos de la Tierra Media, Narnia y Hogwards son un terreno fértil para desarrollar los dotes de la metáfora, la deducción y la analogía, porque nada es nunca lo que parece en esos lugares” Lo que sucede en dichos es que la comprensión aumenta de manera significativa pues aprender a sacar conclusiones de acciones que has pasado o están por pasar. Leen entre líneas.
Otro de los pasos importantes que propone Wolf es el de un cerebro sensible y fluido. En esta etapa, habla de la relación que el lector mantiene con lo que lee; es una relación basada en la capacidad para sentir cualquier cosa producida por el texto: placer, amor, asco, tristeza, horror, alegría, euforia, etcétera. Esta capacidad es atribuida, según David Rose a la región límbica del cerebro.
A diferencia del esfuerzo que hace el cerebro para leer en los niños, un lector de comprensión fluida no requiere tanto esfuerzo, pues las regiones especializadas han aprendido a representar la importante información visual, fonológica y semántica y a recuperar dicha información a gran velocidad. El cerebro fluido aprende está compuesto de experiencia metafórica, deductiva, analógica y afectiva que integra con cada milisegundo ganado.
Por último, la autora habla de quien llama “El lector experto” que no es más que una mezcla de experiencia y sabiduría capaz de encontrar diferentes cosas cada vez que lee un texto y sin importar las veces que lo haya leído, siempre va a hallar cosas nuevas en él.
Como lo explica Wolf en el texto: “A medida que maduramos, aportamos al texto no solo toda la experiencia cognitiva descrita en la cronología de las palabras, sino también toda la experiencia vital, nuestros amores, pérdidas, alegrías, tristezas, éxitos y fracasos”, no solo lo que leemos aportará a ser unos lectores expertos, sino también lo que hicimos, hacemos o dejamos de hacer.
En su texto, intenta terminar con lo que Hemingway no paraba de buscar, “Una verdadera frase” y para terminar este fragmento del texto – desde nuestro punto de vista – hay una apropiada de la misma Marian Wolf: “Leer cambia nuestra vida, y nuestra vida cambia la lectura”.